DE MUJERES (2005)

1

La mujer es una mancha violeta que los dedos besan
las estrellas se han negado a reclamarla
porque saben que puede opacarlas con su risa y sus modales
las mareas dormidas despiertan para cubrir su seno
siempre que la luna esté con sus ojitos abiertos
La mujer es una piel tendida para sostener el universo


2
No es gratuita tu sonrisa
se nutre de mi pupila crecida.
En la quietud de tu rostro
quiero sembrar tempestades


3
Te sabe despierto Amor
Con tu mano inconclusa sobre mi piel
Para hacer muecas por esta eternidad.

4
Las dos mujeres.
Una salió a buscar a devorar
Mientras la otra se refugió en un rincón.

5
Si a veces vinieras libremente sin la premura del reloj
Y detuvieras los días y las horas
Con tus palabras alargadas por tu voz y mi voz
diría que el paraíso y el infierno han sido olvidados

6
La miras y le permites hacer de ti un mar de besos
Habla ruega que le dejes agitar el agua.
Tu ser en ella se hunde y lucha por respirar
Viene entonces el naufragio capitán y barco
Envueltos por la noche entrelazan sus dedos
Buscando abordar la eternidad.

7
Dos gemidos
Dos gritos perdidos
Para que otros encuentren la ruta
Dos senos
Dos secretos
Dos manos unidas
Para que la tierra engendre flores
Dos bocas
Dos orejas
Dos ombligos abriéndose
Para que el otro sea una extensión de sí mismo
Dos mujeres
Dos hombres
Amando
Para regocijo de la tristeza y soledad.

8
Se desliza por su estrechez
anuncia su entrada
está ahí para darle un hombre
le quema los labios
cuando decide confiar
ante aquella emergencia de sus manos
de su boca de la cadencia de su ser
que hacen de ella su otra cara
su otro sexo

9
Aman de pie para marcharse
Se sientan si tienen experiencia
Agradecen una caricia para olvidar el pasado
Gimen por si acaso el otro no se ha dado cuenta
de que está embriagada
cierran los ojos para pensar en el amor
Por eso no puede negarse a su reflejo
No hay mayor éxtasis que verse desplegada
Asida a sí misma
Sin embargo Las caricias fáciles
son cascadas de éxtasis
Cuando el amado las recrea con la dificultad
de saberse distinto a la mujer,
ésas quedan indelebles en la mirada
para que el amor las encuentre cada vez.

10
La novia puso el collar de manos sobre su cuello
Y ahogó a su futuro esposo
Mañana celebran el entierro sus herederos

11
En la puerta de entrada la pregunta de rigor
Luego la decisión la compra y la espera
Una amena conversación midiendo fuerzas
En la segunda puerta ninguna pregunta
Los asientos mullidos el brazo que se acomoda
Bajo la luz de la pantalla se cierran los ojos y se abren las bocas

12
Para los atrevidos
El mundo se despierta de ventanas y puertas

Para los otros
La vida se acuesta con el noticiero de las doce

13
Mis mujeres
Dejan encender sus cabelleras y sus ojos
alargan la lengua y modelan una bola de fuego
Que arrojan para que Prometeo la robe
Y dé un masaje a sus vientres

14
Mis hombres
Se desnudan
De la boca para afuera
Y esperan que yo me desnude
De la boca para abajo


15
Mi hombre
Descansa en un papel de su viaje por el cosmos...
No diré nada más, porque podrían encontrarlo
O lo que es peor, podría despertar

16
Cubre con besos el lóbulo de su aro izquierdo
Pasea por el laberinto carnoso
Convence al eco de que han vuelto las mareas
Y tendrás sus ojos batiéndose entre dos mundos.

Modela su barbilla y recrea sus labios con tus dedos
Arrójate a su boca y mantente un rato en silencio
Paladea succiona oprime sin entrar aún, respira,

Mientras se prepara para abrazarte
Busca una superficie blanda para descansar tus huesos
Mírala a los ojos y escucha su risa cuando se desnuda
Libera cada cráter con roces ligeros y suaves.

Sube por uno y ladea antes de bajar con la lentitud de las estrellas.
Te pedirá que sigas, no te sorprenda.
Guiará tu mano a lugares inexplorados donde los movimientos de su vientre
te confiarán la melodía y el ritmo que la sobresalta.
A estas alturas, No hará sino gemir hasta eclipsar
la lluvia y el trueno que han inundado la habitación.

Piensas que eso es todo, porque con el rayo postrero,
la luna yace encendida. Sin embargo, aquí precisa de tu abrazo
para acomodar su cintura, secar su frente con tus dedos
y descansar segura en el abismo, mientras ve su reflejo en el cielo.

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