De la tierra de los héroes
sacudida Chillán viejo
Llegó a la ciudad
como una uva rosada
Gozosa de vivir.
Sibarita de la chilenidad
Del asado y del vino tinto
Hizo de sus días una eterna fiesta
Para olvidar para coger el rumbo y avanzar
El canto de Gardel fue su bandera
Y la musa de la memoria su compañía
En los tiempos de soledad
Dejó heridas, surcos
que el tiempo, la madurez,
el amor materno y la fe
pudieron cicatrizar
Los secretos salen a la luz
Y se perdonan tras su carcajada
Su alegría esparcida por las barras
Donde los hombres lloran
Cuando no pueden ser libres
De la mano del olvido
No me dejaste tus ojos verdes
Ni tu pelo rubio,
Pero sí la poesía, la palabras
Y la alegría de la vida
Papá a tiempo completo
Alma redimida
Pulida por los oficios
Y la responsabilidad
A ti, salud y vida en el verso popular
Cazuela, guatitas
Cabeza de chancho
Longaniza,
Tango, adivinanzas
Y detrás,
La honra de quererlo todo
De entregarlo todo
En este cambalache fuiste uno
Y te vas nonino con Piaozzola de la mano.
Padre de mi arte,
Quedas en la memoria de un bandoneón
Que miras con tus ojos de seductor.
Muchacho bravo, con una mueca,
hoy te decimos hasta pronto, patrón.
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