Para que no me olvides, Dios
Visto mis harapos cuidadosamente
Dejo que mi sangre se seque al sol
Empleo mis armas
Hago gritar y gemir a mis soldados
Para que no me olvides, Dios
Me pongo a conversar con los niños
Haciéndoles creer que es un juego
Recorro el mundo
Encontrando amigos y enemigos
¡Ay! Cómo me seduce el mar
hay tanto ser inocente
Me seduce el aire
hay tanta especie indefensa
Me seduce la tierra
uno a uno puedo mirarles a los ojos
Para que no me olvides, Dios
Y me prometas como al ladrón
Llevarme a tu reino
He escrito en la historia
Los titulares del horror:
Hiroshima, Alemania, Palestina, Nueva York
Y de esos hombres que dejaste a mi cargo
Me he entendido sólo con 2
Caín: mi valeroso guerrero,
Egoísta, celoso, se le ve cruzar
Walk Street repletos los bolsillos
En una mano el PC portátil
Y en la otra el celular.
Va deprisa, tiene cita con el psicólogo.
Va con sus banderitas, sus policías,
Sus bombas, sus dioses, su vida,
Su muerte en vida,
Su no vida, su agonía.
Abel: nuestro antagonista del siglo XXI
Nuestro antiglobalización va de túnicas,
Hambriento, sonriente.
En su mano izquierda un libro,
La derecha extendida,
Los ojos puestos en los demás
Recoge los cadáveres de Caín
Clamando mi muerte
Buen Dios
Para que no te olvides de mí
De que me lanzaste a la tierra
Y que son ellos los que en mi nombre
Destruyen el mundo
Recuerda, Dios,
Que la Guerra quiere paz.
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